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El bótox es un tratamiento médico que debe ser
realizado por un médico experto en estética facial.
La toxina botulínica produce una atenuación de la
contracción muscular, que mejora las arrugas de la piel.
El bótox trata con éxito las arrugas de
expresión y su efecto dura entre 4 y 6 meses.
La toxina botulínica debe aplicarse
de forma totalmente personalizada.
Con la aplicación de bótox para atenuar las arrugas
también se consigue embellecer la expresión facial.
  

¿Cómo actúa el bótox?

La toxina botulínica se produce por el Clostridyum Botulinum, que es una bacteria anaerobia que produce esporas; en determinadas condiciones germinan produciendo la toxina.

Para que se produzca la contracción muscular es necesario que los nervios que llegan hasta los músculos les transmitan un impulso nervioso. Esta transmisión se realiza gracias a una molécula denominada acetil-colina que se encuentra en el interior de unas vesículas.

La aplicación de bótox relaja los rasgos faciales

La aplicación de bótox relaja los rasgos faciales.

La toxina botulínica impide la liberación de estas vesículas, de modo que algunas fibras de los músculos no se pueden contraer, provocando así la relajación de los grupos musculares donde se inyectan a partir del segundo o tercer día del procedimiento. El efecto máximo de relajación se consigue a los 10 o 15 días de la aplicación. Puede solicitar una consulta gratuita informativa con un médico experto de IML.

La parte final de estas diminutas terminaciones nerviosas tratadas va a desaparecer al no estar activa, para ser reemplazada por otra a partir de los tres meses, por eso el efecto de la toxina es reversible a partir del tercer mes y los músculos recuperan su función entre el cuarto y el sexto mes desde la aplicación.

No se produce ningún tipo de lesión, ni en el nervio ni en el músculo. Y además, los pacientes que dejan de realizar el tratamiento no tendrán un empeoramiento súbito de sus arrugas, al contrario, presentarán con el tiempo un grado menor de envejecimiento que las personas no tratadas.

La toxina está constituida por una cadena pesada para la unión a la membrana del nervio y por una cadena ligera responsable de la liberación de la otra cadena para iniciar la acción sobre el músculo. En los preparados comerciales esta toxina suele ir acompañada por proteínas protectoras (hemaglutininas o albúmina, entre otras).

Existe la posibilidad de formación de anticuerpos contra la toxina, las proteínas acompañantes o en ambas:

  • Si son contra las proteínas acompañantes se llaman no neutralizantes y no afectan a la actividad de la toxina.
  • Si son contra la toxina pueden ser no neutralizantes o neutralizantes, estos últimos disminuyen la eficacia de la misma.

La formación de anticuerpos neutralizantes depende de la inmunidad del paciente, de la cantidad de proteína que acompaña a la toxina, de la dosis utilizada y de la frecuencia de aplicación.

La toxina botulínica también tiene efecto sobre los nervios autónomos colinérgicos responsables de la formación del sudor, por ello también se puede usar para el tratamiento de la hiperhidrosis (exceso de sudoración en plantas de los pies y palmas de las manos).

Las arrugas (patas de gallo) se tratan también con la toxina botulínica

Las arrugas de la zona conocida como “patas de gallo” se tratan también con la toxina botulínica.

Si lo desea, puede solicitar una consulta informativa gratuita con uno de nuestros médicos expertos, quien atenderá a todas sus preguntas.